El Anecdotario de Chucho.
- Jesús David Caro Serna
- 29 ene
- 2 Min. de lectura

El Anecdotario de Chucho nace como un ejercicio personal, terapéutico. Surge, en parte, por recomendación de mi psicóloga, quien me insistió en la importancia de plasmar cosas, de escribirlas, no con la intención de impresionar, sino de permitirles existir y, tal vez, ser contadas. También nace como una forma de trabajar uno de mis miedos más persistentes: el miedo a estar expuesto, a mostrarme como soy, sin filtros ni discursos armados.
Durante varios días pensé que este proyecto debía llamarse simplemente “El anecdotario”, pero pronto descubrí que ya existían podcasts y varios proyectos con ese nombre. Que hoy se llame “El Anecdotario de Chucho” no es solo una decisión práctica: es una manera de hacerme responsable de estas historias, de asumir que lo que se cuenta aquí me pertenece y me atraviesa.
Desde niño una de mis grandes pasiones fue escribir. Intenté hacer poesía, lo que me hacía el bicho raro del salón. Eso, lejos de sentirse valiente, me dio vergüenza: escribir me hacía sentir raro, fuera de lugar, como si hubiera algo en mí que no estaba bien. Con el tiempo me fui alejando de la escritura, aunque siempre supe que me gustaba, por eso llegué a la composición musical, era seguir escribiendo, pero menos expuesto. Más allá de la técnica, o de que lo que escribiera no tuviera mucho sentido, escribir era profundamente sanador para mí. En los últimos meses me he reencontrado con esa necesidad, y este anecdotario también es fruto de ese reencuentro.
Vivimos en una época en la que solemos mostrar solo lo bonito de nuestros procesos. Las redes sociales se han vuelto vitrinas de logros, acelerando comparaciones, ansiedad y presión por “ir bien”. Pero lo que casi nunca se muestra es que esos logros suelen ser apenas la punta del iceberg. Debajo hay miedos, contradicciones, luchas internas y tropiezos que nos atraviesan a todos. Este espacio busca ir un poco más abajo de la superficie, no para dramatizar, sino para humanizar.
No soy un escritor experto, lo sé. Pero como dice una canción del Grupo Niche: "Tal vez no arriesgo mucho, pero me atrevo”. Y este anecdotario es, ante todo, eso: un atrevimiento.


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